«Rico» es el nuevo single de Mandinga y sí, es un merengue, aunque no de los que sonaban en los noventa. Es merengue urbano de ahora, con un gran corazón pop: baterías contundentes, percusiones modernas y, cómo no, unos vientos que suenan a escenario incluso con los cascos puestos. Súmale la voz de Barbara Isasi, de esas que te cambian el humor antes de que llegue el primer estribillo, y tienes la receta perfecta para escapadas en coche, terrazas al atardecer y fiestas que no quieren acabar.
“Rico” es un merengue donde no pasa nada malo. Ellos… se conocen bailando, siguen bailando y ahí se queda la historia. Sin corazones rotos, sin drama», resume Barbara, sin complicarse.
Ahora mismo, medio planeta está sacando los jerséis del armario y la otra mitad los está guardando. A Mandinga nunca le ha importado mucho ni lo uno ni lo otro, porque la banda vive en un verano de doce meses. Lo han mantenido encendido en plazas, en escenarios de festivales, en fiestas privadas y en cualquier sitio donde alguien le dio al play y nadie quiso volver a sentarse. «Rico» es el verano en bucle.
Detrás de la fiesta hay otra historia.
La canción arranca con un verso que lo dice casi todo: «Si fue bailando que nos conocimos». Lo que viene después es una noche bailando en la calle, sin parar. Y cuando se acaba, solo queda una pregunta: ¿nos volveremos a ver?
Esa es, en el fondo, la historia de Mandinga y su gente. Se encuentran en un concierto, bailan, cada uno se va por su lado cuando se encienden las luces y todos vuelven a casa con la misma pregunta: «¿Otra vez nos volvemos a encontrar?». La respuesta nunca cambia: sí, en el próximo concierto.
«Para nosotros es una canción de amor, pero también es para la gente con la que nos reencontramos en cada concierto. A algunos llevamos veinte años viéndolos, y a todos los conocimos bailando. Así que esta va por ellos. Y sí, es tan rico como suena», dice Chupi Tool, fundador, batería y productor de Mandinga.
